jueves, 29 de junio de 2023

Y no se me ocurre nada...


 

Pienso en ponerme a escribir y por primera vez no se me ocurre nada. Creo que estoy abrumada por las circunstancias. Observo a mi alrededor. Hay tanto movimiento que creo que mi cerebro ha optado por replegarse.

Me abruma el calor, intenso estos días, aunque tengo la suerte de vivir en una casa con una especie de microclima protector.

Me abruma el ruido político, no quiero vivir en la ignorancia y eso tiene un precio. Los intercambios agresivos, las descalificaciones, los ataques desde actitudes beligerantes que ascienden constantemente.

No me gusta, no me aporta nada ni contribuye en la dirección de mi voto que considero consciente e informado.

Por otro lado, mirando el panorama de la guerra de Ucrania, y otras ignoradas, me siento afligida, asustada por las largas y afiladas garras de la violencia que promueve la codicia personal de unos, nunca el interés general de los habitantes de un pueblo, de una ciudad, de un país.

Busco entre mis congéneres y procuro desarrollarlas en mí, actitudes de cooperación que contribuyan al cuidado y la concordia, atisbos de humanidad que sostengan la motivación y la ilusión adormecida bajo tanto hecho dramático.

La banalidad de un capricho hundido es capaz de robar portada al desastre humanitario de quien viaja en condiciones inconcebibles por necesidad de supervivencia.

El morbo es más atractivo que la dramática realidad de la gente corriente.

Admito que soy de costumbres sencillas. Un paseo, un libro, o compartir ratos con quien quiero, un viaje de vez en cuando, suponen la esencia de mi vida aparte de las obligaciones que también son elegidas.

Mis mejores deseos para este intenso verano que no ha hecho más que comenzar.

viernes, 28 de abril de 2023

Leer


Ese martes por la mañana Elsa decidió coger el libro de la estantería. Era un día como otro cualquiera, lo único diferente es que en vez de estar en la escuela estaba en casa con un proceso febril. Tal vez esto la impulsó a coger, por fin, el libro y comenzar a leer. Se trataba de un libro olvidado que sólo servía, al parecer, de adorno, porque no recordaba haber visto a nadie de su familia con él en las manos en actitud lectora. No es que no se leyera en esa casa, pero ese libro permanecía allí apartado.

Reposaba en una estantería oscura, a la que a veces ella misma quitaba el polvo sin mucho afán. Era frecuente que Elsa posara su mirada en el libro y durante un rato indefinido, dialogara interiormente acerca del mismo. Sin embargo, ya fuera por costumbre, temor a ser regañada y la vergüenza de pedir algo que parecía intocable, la habían llevado a una actitud de retraimiento que no había inhibido su interés, por el contrario, se estaba convirtiendo en un anhelo obsesivo. De modo que ese día, sola en casa se atrevió a cumplir su deseo, cogió el libro y lo abrió precipitadamente por una página cualquiera.

¡No digas de ningún sentimiento que es pequeño, ni indigno! Cada uno es bueno, muy bueno, también el odio, la envidia, los celos y la crueldad. No vivimos de otra cosa que, de nuestros pobres, hermosos y magníficos sentimientos, y cada uno de ellos contra el que cometemos una injusticia es una estrella que apagamos. (p175) Lecturas para minutos (Herman Hesse, 1971)

No entendía nada, la envidia, el odio, la crueldad, los celos son buenos dice el escritor. Como si quemara soltó el libro que cayó lentamente desplegando sus hojas y aterrizando en el suelo desparramado, hacia abajo.

Con reparo lo recogió y le dio la vuelta, probó suerte de nuevo:

El aforismo es algo así como una piedra preciosa, que adquiere más valor por su rareza y sólo causa placer en pequeñas dosis. Hermann Hesse

Sólo aparecía escrita esta frase y este nombre en la página que el azar le mostró.

Se quedó pensando, esta vez empeñada en entender esas palabras que tenían, suponía, un significado importante, aunque ella era incapaz de descifrarlo, le vino a la cabeza la imagen de un bombón de licor de los que si tía traía en sus visitas. Le faltaba conocimiento no ideas. Cogió el diccionario y buscó concentrada la palabra desconcertante.

Frase o sentencia breve y doctrinal que se propone como regla en alguna ciencia o arte.

"Los aforismos de Hipócrates"

Ejemplo de aforismo: Los sabios buscan la sabiduría; los necios creen haberla encontrado.

Nada se olvida más despacio que una ofensa y nada más rápido que un favor (M.L.K.)

A medida que comprendía su sonrisa se agrandaba. Decidió probar:

Nada es más dulce que un bombón encontrado. (Elsa Rodriguez, 2023)

Sí, me gusta, se dijo.

Continuó por un rato jugando con las palabras, recogiendo ideas al azar para componer aforismos propios. Un nuevo juego improvisado que alimentaba su curiosidad por las palabras, por las infinitas combinaciones que podía realizar transformándolas en historias. Descubrió una fuente inagotable de posibilidades para su ávida curiosidad puesta ahora al servicio de las palabras.

No habría a partir de ahora espacio para la desidia, el aburrimiento era sólo una palabra hueca que no formaba parte de su universo personal. Daba igual el libro que cayera en sus manos, todos poseían la característica que a ella le fascinaba. Esa peculiar combinación de palabras, que, elegidas por alguien, formaban un conjunto de significados que tendría que descubrir. Intenciones ocultas que alentaban su imaginación, agitando, incluso, el latido de su corazón.


martes, 7 de marzo de 2023

8 de marzo, 9 de abril, 10 de mayo...


 

…Y ahora tengo que verla por ahí, tomando café con bollos y gastándose mi dinero con otro…Lo que pasa es que se les ha dado demasiado poder.

Eso es, tanto poder, tanto empoderamiento para ellas, ese es el problema.

Ahora con el rollo psicológico ellas tienen todo el poder.

Esta conversación, oída casualmente mientras caminaba habla por sí misma. Tres hombres con una edad aproximada de 65 años exponían su parecer ante la situación que uno de ellos les planteaba. Según me alejaba, oía sus voces subiendo de tono. Reconozco que me dieron ganas de sentarme al lado y escuchar el avance de sus despropósitos.  No lo hice. Continué paseando, pensando en que es inevitable, existe un porcentaje de la población que, en este aspecto, el de la asimilación de la igualdad, puede considerarse una generación perdida.

Me refiero a generación perdida en lo referente a la posibilidad de mover sus propias rigideces, lo que siempre han pensado, lo que aprendieron y han mantenido como verdades absolutas. En cualquier aspecto, aunque ahora, hoy, hablemos de esto. ¡Qué peligroso es no cuestionar lo aprendido! Tomar como verdades absolutas posiciones rígidas sin posibilidad de reflexión más allá de las propias necesidades.

Sin embargo, lo que más me preocupa son las generaciones actuales de adolescentes y jóvenes que manifiestan abiertamente actitudes machistas. Los datos alertan: El último informe del Instituto Nacional de Estadística acerca de violencia de género y violencia doméstica, arroja unos resultados escalofriantes: el número de víctimas y denunciados en la adolescencia ha aumentado en 2021 respecto a 2020, un 70,8%. Un 28,6 de aumento en el número de víctimas. La Fundación ANAR (Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo) ha atendido más de 18.500 casos de violencia de género con víctimas menores desde 2009 y señala que en este tiempo la atención se ha multiplicado por 10. Un alto porcentaje de las llamadas que hicieron a este número, 46,9%, las personas atendidas no tenían conciencia de estar sufriendo violencia de género.

¿Son estas actitudes transmitidas generacionalmente por ese porcentaje de población que las sostiene?

Me pregunto qué pasa en los colegios, en las familias, o acaso ahora educan las redes sociales y no hay opción compensatoria ante su poder. Calan en lo más hondo abduciendo con las propuestas, algoritmos y demás instrumentos al servicio de la manipulación. ¿Acaso interesa que persista? ¿Está de moda manifestar posiciones de poder, de sometimiento? Poses, canciones, palabras soeces…otorgan una sensación de falso empoderamiento encubriendo una autoestima frágil que se deja arrastrar por cualquiera hacia relaciones que avanzan hacia el maltrato. Sutil o bronco requiere precisarse, conocerse, eliminarse.

martes, 14 de febrero de 2023

Amor: del arrebato al sentimiento

 

 

Estar enamorado es uno de los estados más impactantes que experimentamos. La intensidad en la que nos sumerge puede ser de tal calibre que arrebate nuestra capacidad de concentración, de pensar en otra cosa que no sea el objeto de enamoramiento. El enamoramiento secuestra nuestro aparato psíquico y es claramente físico, hormonas alborotadas, hormigueos corporales, esas famosas mariposas que sobrevuelan aliadas con la imaginación puesta al servicio de este estado distraído.

Es bonito enamorarse, especialmente si es un estado compartido, aunque claro está, no siempre es así. De cualquier modo, enamorarse es una cualidad de cada individuo, nos viene de serie como especie.

Como decía, es un estado y como tal, temporal, albergando un proceso emocional, cognitivo y relacional. Se inicia, tiene un recorrido y después desemboca en dos opciones básicas: Diluirse y terminar, o bien transformarse gracias a la elaboración de sentimientos duraderos y de apego estable, es decir, la transformación posible y no siempre alcanzable del enamoramiento en amor.

Amor, ¡Qué gran palabra! Detengámonos unos instantes en ella. Es un gran tema que podemos contemplar desde ámbitos de conocimientos diversos, la filosofía, la teología, la sociología, la psicología. Actualmente desde la neurociencia. Interesante desde cualquiera de estos campos en los que podemos encontrar grandes textos y muchos otros de divulgación superficial.

En este caso, me remito a Fromm y su clásico ‘El arte de amar’ que, aunque en algunos aspectos revisable, especialmente en lo referente a los roles de género, a los que les atribuye cualidades diferenciales que ahora no son admisibles, fuerza al hombre, cuidado a la mujer, su contribución al estudio del sentimiento de amor desde una perspectiva sociopsicológica sigue siendo, desde mi punto de vista altamente recomendable.

Es frecuente que lo relea y me suscite reflexiones asociadas al panorama relacional actual.  El amor erótico, quizás la forma más engañosa que existe, afirma Fromm, es frecuente que se confunda con enamorarse.  El comienzo súbito de una posible relación tira abajo las barreras que existían entre dos desconocidos, sigue el autor, promoviendo una repentina intimidad de corta duración. Una vez que el desconocido ya es íntimamente conocido, ya no hay más barreras que derribar, ningún súbito acercamiento que lograr.

De otro modo, si la experiencia del otro es más profunda, se podría experimentar la infinitud de su personalidad y la posibilidad de salvar barreras podría renovarse a diario, por no tratarse de una exploración superficial y rápida que se agota.

Se agota y vuelta a buscar el gran amor.

La profundidad requiere tiempo, ritmo lento para ajustar el paso, para degustar la melodía del sentimiento, aunque el principio sea intenso, con la necesaria atracción como vía de acceso, el amor, tiene el atractivo del matiz.

Sea cual sea la experiencia amorosa de cada uno, conviene revisar la propia historia, indagar en el sentimiento de amor desde esa posibilidad a la que alude Fromm de aprender a amar, que como cualquier arte que se aprende, se practica y se hace sublime cuando se pone conocimiento profundo en el mismo.


lunes, 30 de enero de 2023

Demasiadas colas, demasiada soledad

 


 

 

Tal vez has notado que en algunos lugares hay colas muy largas de personas esperando con propósitos diversos.

Colas para tomar chocolate con churros en el centro de Madrid en cafeterías de renombre cuando a pocos metros se encuentran otras similares sin necesidad de esperar.

Colas para comprar la suerte en establecimientos en los que la historia de la superstición asegura que es allí donde se halla.

Colas para comprar el último artículo de una marca porque lo importante es obtenerlo ese primer día, no vaya a agotarse y ya la vida no sea lo mismo.

Cientos, miles de personas vagan ausentes por las calles grabando luces, esperando en fila para posar e inmediatamente ver su imagen colgada en la red de moda, para que otros lo vean, ese es el supuesto gozo.

Demasiada gente en el mismo sitio. Riadas de gente, embudos humanos. En otros lugares, conocidos como la España vacía no hay colas, sólo la naturaleza permanece y las casas de los pueblos que fueron lugares habitados, ahora yacen en silencio ajenos al ruido, a las colas, al bullicio que nos magnetiza inoculando apariencia de sentido a la vida que hemos construido.

Compras compulsivas que anestesian las carencias, imágenes efímeras para obtener reconocimiento inmediato. La vida en una pose que aparenta éxito, belleza, estar presente para otros, contar.

Después, en soledad, en la oscuridad de la habitación, una muchacha, apenas una niña, llora porque no llega al canon de perfección propuesto por la influencer que sigue en la red de moda, que siguen sus amigas de cuya evaluación sale suspensa, tal vez esa cadera demasiado ancha, ese pelo no está en su sitio o no tiene suficiente ropa de tendencia, o tal vez sí, pero nunca es suficiente. Siempre hay algo más inalcanzable para ella. Nadie se da cuenta, están mirando la última foto mientras comen.

Dedicado a la escucha activa*

Escucha activa: Habilidad comunicativa para procesar con atención el mensaje de otro a través de sus palabras, gestos, miradas, silencios. Se relaciona con la empatía, la capacidad de sintonizar con las emociones ajenas.

miércoles, 21 de diciembre de 2022

No es destruir es transformar


Para finalizar el año, quiero compartir con vosotros un relato en el que expreso mi objetivo para 2023, y con el que espero alentar la ilusión por el cambio constructivo. Ilusión e inspiración que animen las pequeñas acciones para transformar sin destruir.

La abuela grafitera, personaje de nuestro relato, tiene un propósito, quiere construir un legado para sus nietas, un sello que aliente valores de cuidado y protección, de solidaridad y empatía. Quiere protestar ante lo que daña y que pasa inadvertido en el día a día. Se rebela ante la pasividad y se indigna ante la acción violenta y bronca. Quiere que la esencia de la belleza natural no sea vencida por la acción insensible del codicioso o el estúpido. Quiere contribuir con pequeñas acciones a impulsar la amabilidad, el respeto y la cooperación.

La abuela grafitera

Érase una vez una abuela que cada día paseaba cerca del mar. Tenía la suerte de vivir en un lugar con grandes espacios abiertos desde donde contemplar el horizonte y respirar aire limpio. Un bello entorno en el que resultaba fácil descansar la retina del trabajo con el ordenador. Sin embargo, no todo era bonito, a veces encontraba desagües apestosos que desembocaban en la playa dejando un rastro de sucio fango. Bolsas de plástico que el levante precipitaba desordenadamente hacia el agua confundiendo y dañando a los habitantes marinos. 

Una vez, incluso encontró un gran paquete que contenía droga, un fardo lo llaman y tuvo que llamar a las autoridades para que lo recogieran. Era frecuente también, encontrar restos de barcos de personas que subieron a ellos con el propósito de encontrar aquí una vida mejor. No sabe si lo consiguieron, ellos no están, aunque a veces sus ropas mojadas quedan en la arena como testigo de su llegada.

A veces se enfada cuando descubre a kitesurfistas con su cometa en la laguna en la que descansan las aves en su ruta de migración. Asustadas por el pajarraco humano, su avituallamiento a medio viaje se trunca.  La abuela no entiende a estos egologistas. Llama a las autoridades, pero no le hacen mucho caso.

Hacía ya tiempo que, al pasar al lado de uno de los colegios cercanos a la playa, la abuela veía escritas en una pared palabras soeces, expresiones y dibujos con significados obscenos. La abuela no era una mojigata, pero no le parecía ni bonito ni apropiado que los niños y niñas de la escuela de al lado, pudieran leer cada día esas palabras y ver esas imágenes. No entendía por qué nadie las borraba, los maestros y maestras, los padres y madres, deducía que su pasividad tal vez se debiera a la costumbre o a dar por hecho que no era su responsabilidad, no lo sabía.

De modo que decidió actuar. Aunque su nieta iba a otro colegio, sintió la necesidad de intervenir y así lo hizo. Una tarde, se dirigió a un bazar cercano y compró un espray. Avanzó decidida hacia el callejón de las palabras soeces convencida de su propósito. Quería ser discreta, una grafitera anónima, más llevando a su nieta con ella en la misión secreta.

¿A dónde vamos abuela? Preguntó la pequeña. Vamos a cambiar unas palabras feas por unas bonitas. Entonces la niña eligió la palabra AMOR. Claro, pensó la abuela, ella rebosa amor.

Llegaron al muro, las acompañaba otro abuelo que se había unido casualmente a la pareja. La abuela le pidió que abriera el espray y escribiera: ABRETE AL AMOR Y AL RESPETO, cambiando el sentido de la fea expresión que allí se hallaba garabateada. La abuela se sorprendió al ver que el color de la pintura era rojo, creía haber escogido uno azul. Sin embargo, se alegró al observar el contundente efecto de este tono. Contentas, se marcharon al parque a jugar.

Otro día cogió de compinche a su compañero de vida y juntos comprobaron que sus palabras bonitas seguían en el muro. En esta ocasión el dibujo de un pene que apuntaba a su frase lo transformó en una mariposa.

Así, desde entonces y hasta ahora, la abuela pasea y comprueba el estado de la pared.  Hasta ha creado su propio lema:

NO ES DESTRUIR ES TRANSFORMAR

Para María que ya forma parte de las estrellas después de brillar en La Tierra.

FELIZ AÑO 2023